Desde Pueblo Ingenio estamos involucrados de lleno en el proceso de valoración del vino de pitarra, que incluye la legalización de vinos de pitarra (https://puebloingenio.org/proyectos/bodegas-artesanales/), en los próximos días tendremos dos acciones al respecto.
El próximo domingo 26 de febrero contaremos desde la Asistencia Técnica que desarrollamos a Extremadura Alimenta el proceso de valoración del vino de pitarra en Torrequemada (Cáceres) dentro de las Jornadas sobre Educación Ambiental, Patrimonio Cultural y Emprendimiento Rural que se desarrollan el fin de semana.
En la mañana del lunes 27 de febrero, estaremos con un encuentro informal con con un grupo de pitarrer@s, queremos que sus voces sean escuchadas y que el vino de pitarra -con lo que conlleva de saber, conocimiento tradiccional, patrimonio arquitectónico, mantenimiento del viñedo,…- empiece a ocupar el lugar que le corresponde antes que desaparezca en la marginalidad y en buena parte la ilegalidad.
Desde Pueblo Ingenio hemos legalizado ya varias bodegas tradiccionales (paredes de piedra, techos de madera, tinajas de barro,…), es un hito importante que ha hecho esto sea posible gracias al proceso descrito en nuestro apartado (https://puebloingenio.org/proyectos/bodegas-artesanales/) y a la voluntad de los distintos organismos que han aplicado la flexibilidad y coordinación posible (sanidad, hacienda, consejería de agricultura, mancomunidad de Sierra de Gata y registro de industrias).
La legalización es un primer paso pero es necesario un proceso que vaya más allá, como Asistencia Técnica a Extremadura Alimenta, hemos elaborado un Plan para Valoración del Vino de Pitarra, el objetivo de este plan es valorarlo como un Vino Natural, fomentando su elaboración con calidad -salvando donde el abandono del viñedo que va en aumento- y vincularlo al turismo y otras actividades económicas. Los objetivos específicos de este plan son:
● Regularización de las bodegas y recuperación de algunas de ellas, todo ello, con el objetivo de generar riqueza en el entorno fomentando el enoturismo.
● Ser reconocidos por el consumidor general como una subzona con personalidad propia basada en elaboraciones de vinos naturales con unas características diferenciadoras consecuencia de un suelo y clima únicos para el cultivo de la vid.
● Analizar el sector, incluyendo a los agentes del sector, definir mejoras a través de iniciativas y posicionamiento en el mercado. ● Fijar a la población en las zonas rurales incentivando el empleo.
● Conservar la tradición y cultura del vino que se ve disminuida por el poco relevo generacional.
● Dar valor al vino de “pitarra” poco valorado por la sociedad guiándonos de las tendencias actuales de consumir productos naturales, sin aditivos y ecológicos donde el mercado de estos productos está en auge.
● Generación de tejido asociativo.
● Asesoramiento para la elaboración y calidad final del vino mediante cursos de formación.
● Generar un modelo de negocio y un plan de viabilidad económica para producciones vinícolas de vinos de mesa que integran la cadena de valor, para facilitar un marco de referencia para su regularización y recuperación de explotaciones vinícolas.
● Crear e implementar un plan de comunicación que permita posicionar el vino joven.
Si estuvieramos en otra región o en otro país, el vino de pitarra, a l@s pitarrer@s y sus bodegas se hubieran cuidado, hubieramos puesto energía en poner enologos a su servicio, campañas de marketing y favorecido el turismo enológico en lugar de tener una actividad en la semiclandestinidad y también es un síntoma de valoración de lo propío.
