El 28 de octubre, la quesería artesanal “Carrasco” en Sierra de Fuentes (actividad legalizada en su día por Pueblo Ingenio) ha sido el marco de la reunión celebrada con la ministra de trabajo y vicepresidenta segunda que ha agrupado a una veintena de representantes de diferentes sectores de las elaboraciones de alimentos de escala familiar, agricultores y ganaderos en el que el sector ha tenido la oportunidad de contar en viva voz sus demandas y propuestas. La reunión estuvo coordinada por Extremadura Alimenta.
Entre las demandas que el sector ha mostrado a Yolanda Diaz se encuentra principalmente que las pequeñas producciones y elaboraciones de alimentos tengan una consideración diferenciada con respecto a la gran industria agroalimentaria que hace que esta haga una competencia desleal ante un consumidor desinformado y que no tenga el mismo rango la agroindustria que las transformaciones segura de alimentos a pequeña escala. El alto nivel de burocracia y las desigualdades de la PAC que sigue favoreciendo a las grandes extensiones han sido otras de las problemas planteados o la puesta en regadio de grandes extensiones que nos aboca a un agotamiento de los acuiferos.
El principal reto que acucia al sector es la baja rentabilidad de la actividad agraria y las actividades de elaboración, en un contexto de alta inflación y precios de venta bajos. La falta de relevo generacional en el medio agrario, en los próximos años 6 de 10 agricultores estarán en edad de jubilación; a esto se suma el acaparamiento de tierras que están realizando fondos de inversión extranjeros, la amenaza de las macrogranjas o la invasión de los campos fértiles por instalación de megaplantas fotovoltaicas. Entre las soluciones planteadas a las producciones extremeñas, locales y sostenibles están la compra pública de forma responsable para apoyar al sector de la alimentación sostenible; que la normativa sanitaria sea interpretada de forma correcta como lo es en el resto de los países de la Unión Europea con los que compartimos la misma legislación; el apoyo a los mercados de productores locales; el apoyo a una cultura de la participación y el cooperativismo; que los apoyos se ajusten a la realidad del campo, incluyendo las pequeñas producciones.
